Ya hacía tiempo, y mucho, que no me temblaban hasta las pestañas. Necesito vivir estremeciéndome ahora que he cambiado el enfoque, ahora que al punto final lesiguen dos puntos suspensivos. Ahora que me dejo llevar a ojos cerrados, sacando de los bolsillos estas manos que se alargan hacia tu lado de la mesa.
No quiero imaginar el resto, quiero vivirlo, sentirlo, recordarlo, escribírtelo.